
El sapo mintió, jamas se convirtió en Príncipe, obtuvo su beso y saltó lejos del castillo de legos.
Quedé ahí, mientras se escapaba la araña que aparece en los sueños que te trauman y los helechos se comían mis tripas como si fuera una cena más.
Escapé como mi instinto indicó a la piernas un correr que desconocía, pavoroso.
Mientras cosía los pedazos que alguna vez estuvieron unidos formándome, un temblor invadió los rinconces más profundos e indómitos del universo paralelo en el que me encontraba.
Un temblor que estaba anhelando, tan fuerte que fuera capaz de derrumbar las raíces del castillo y sus helechos.
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Violencia es mentir