
Por la noche la quimera llora. Lágrimas que se asemejan a la lluvia, que te invitan a ver tus limitaciones borrando las cargas innecesarias que, sin saber porqué, asumiste como propias. Son lágrimas sin piso donde caer. Lágrimas que siempre estuvieron y estarán.
Aún buscando dueño.