Mis corazas auto-impuestas se desvanecen conforme el tiempo se detiene, dejándonos a la deriva en un punto indefinido del espacio y del tiempo. El castillo de legos lentamente se desmorona y las palabras fluyen solo para dar hincapié en lo evidente, explicándonos, intentando hacerlo.
Innecesario.
Mi locura es libre contigo mostrandose al fin en todo su resplandor y te fascina, me fascina que así sea.
Seguime un poco más, dejame enseñarte la dulce libertad de los impulsos que habitan en mi.
Quiero perderme en tí, en el aroma de tu piel, adentrarme y desgarrar las inhibiciones que a gritos piden un cuchillo afilado.
Permitímelo, permitítelo.
No pienses, no ahora.
Me he zambullido fuera y dentro de este espacio quizá por demasiado tiempo y ahora me destripas, construyes un altar con mis órganos y allí, como sumo sacerdote, predices mi futuro. Te conozco, no tu nombre pero tu juego, conozco tu realidad y descifraste la mía, impulso bipolar, demencia racional, lo más real que logré es esta irrealidad. Destruíme una vez más.
"Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles sentidos físicos y mentales mediante los que las percibimos; pero el prosaico materialismo de la mayoría tacha de locuras a los destellos de clarividencia que traspasan el vulgar velo del empirismo chabacano."
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No permitas que tus palabras se ahoguen en las cadenas del pudor; aquí hay mucho corazón con excusas y demasiadas cabezas con humo, libera tu voz y tus pensamientos, sino, la verdad se convertirá en un virus.
Violencia es mentir